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Julieta Paris - Psicóloga y Antropóloga -Zaragoza - Gerona

el rincón

Lugar para la reflexión, por medio de palabras ajenas y recomendaciones literarias

Domingo, 17 de Febrero 2013
EL COLLAR

 

Una turista occidental contemplaba, llena de admiración, el collar de una nativa.

- “¿De qué está hecho?”, le preguntó.

- “De dientes de caimán, señora”, respondió la nativa.

- “¡Ah, ya! Supongo que los dientes de caimán tendrán para ustedes el mismo valor que para

nosotros tienen las perlas”...

- “¡En absoluto!... ¡Una ostra puede abrirla cualquiera! “

Los sabios comprenden que un diamante no es más que una piedra a la que la mente humana

ha dado valor. Y que los reyes son lo grandes o lo pequeños que tu mente decida que sean.

Todo tiene el valor que le da tu mente

 

La Sabiduría de los Cuentos

Martes, 12 de Febrero 2013
LA REALIDAD

 

Érase una vez, un reino en el que la prosperidad y la abundancia se hallaban repartidas de manera justa entre todos sus habitantes. Su Rey que tenía fama de ecuánime y sabio, le gustaba pasear al alba por los bellos jardines de su palacio en los que crecían las flores más raras y variadas que ningún visitante llegó a imaginar.

Un día, hallándose el Rey observando el iris oscuro y profundo de un ciervo al que acariciaba, irrumpió de pronto en su mente un poderoso interrogante acerca de la Realidad.

¿"Cuál es la verdadera naturaleza de lo que llamamos "real"? Se preguntó mirando el ojo abismal de aquel tierno animal,

¿"Qué es en verdad lo que percibimos como realidad"? ¿"Lo que ven nuestros ojos"? ¿"Lo que interpretamos de lo que percibimos"? Se preguntaba abrumado.

"En verdad que hay muchas teorías acerca de la Realidad que llenan las bibliotecas de mi palacio", se decía, "sin embargo, quisiera saber algo más preciso, algo más sencillo y clarificador que calme la sed de comprender que acaba de inquietar mi corazón".

De inmediato, llamó a su chambelán y ordenó convocar a los hombres de conocimiento más destacados del reino, a fin de que inducirles a elaborar un planteamiento definitivo sobre la naturaleza de la Realidad.

Aquel grupo seleccionado de estudiosos y amantes del saber, tras muchos años de heroico esfuerzo, presentaron al fin a su Majestad un enorme tomo que pretendía satisfacer la gran pregunta que le mantenía en vilo. El Rey, tras observar el exagerado tamaño de la respuesta, rechazó el trabajo advirtiendo que no respondía exactamente a su inquietud. Con lo cual, les pidió que resumieran todos sus descubrimientos en tan sólo un único párrafo.

Los expertos, aunque severamente descorazonados, obedecieron a su majestad y volvieron al retiro de su difícil labor.

Al cabo de otros diez años, se presentaron con una propuesta condensada que, con total seguridad, pensaban, respondería la gran pregunta de su Majestad sobre la naturaleza de la Realidad.

Tras leerlo ávidamente, el Rey dijo expresando cierta frustración: "Todavía es demasiado largo. La Naturaleza de la Realidad debe ser formulada en una sola palabra. Una única palabra que lo diga todo acerca de la misma."

Con gran pesadez y frustración, el grupo de expertos se retiró y comenzó de nuevo a deliberar. Tras muchos años, los pocos estudiosos que quedaban todavía con vida se atrevieron a presentar ante el Rey, con manos temblorosas, un manuscrito maltrecho con muchos borrones.

Sobre él estaba escrita una sola palabra:

El Rey, al leerla y comprender, sonrió iluminado.

¿"Cuál es"? ¿"Cuál es"? Preguntaron inquietos los cortesanos que presenciaban tan fausto acontecimiento.

El Rey, mostrando el manuscrito a los presentes dijo:

"La palabra que resume la verdadera naturaleza de lo que llamamos la Realidad es:

"QUIZÁS"

 

De Cuentos para Aprender, Jose María Doria.

Martes, 12 de Febrero 2013
AQUI

 

Cuenta una historia que el sabio Confucio animó a uno de sus discípulos a caminar por un

bosque.

Mientras el maestro paseaba distraídamente, silbando y observando los árboles y los pájaros

con los que iba cruzándose por el camino, su acompañante parecía nervioso e inquieto. No

tenía ni idea de adónde se dirigían.

Harto de esperar, finalmente el discípulo rompió su silencio y le preguntó: “¿Adónde vamos?”.

Y Confucio, con una amable sonrisa en su rostro, le contestó: “Ya estamos”.

Jueves, 29 de Noviembre 2012
El Buda Dorado.

 

En un gran templo al norte de la antigua capital de Tailandia, Sukotai, se alzaba desde

tiempos antiguos una enorme estatua de Buda hecha de arcilla. Aunque no era una de las

más bellas y refinadas obras de arte budista tailandés, se había mantenido durante 500

años y se había convertido en objeto de veneración por su incuestionable longevidad. Este

Buda había sido testigo de violentas tormentas, cambios de gobierno y ejércitos invasores,

pero había resistido.

Llegó un momento, sin embargo, en que los monjes que cuidaban el templo advirtieron que

la estatua había empezado a agrietarse y que pronto iba a necesitar ser reparada y pintada

de nuevo. Tras un periodo que resultó especialmente caluroso y seco, una de las grietas se

hizo tan ancha que a un monje curioso se le ocurrió tomar una linterna para investigar qué

había allí dentro. Lo que apareció de golpe al iluminar la grieta fue ¡el destello brillante del

oro! En el interior de aquella sencilla estatua, los residentes del templo descubrieron una

de las imágenes de oro de Buda más grandes y luminosas que se han creado en el sureste

asiático.

Ahora, ya despojado de la capa de arcilla, el Buda dorado atrae a multitudes de peregrinos

devotos de todas partes de Tailandia. Los monjes creen que esta deslumbrante obra de

arte fue cubierta con arcilla para protegerla durante las épocas de conflictos y disturbios.

En realidad, la capa de arcilla que había sido tomada por la imagen real, no era sino una

protección que en su día fue necesaria, pero que ocultaba el magnífico Buda dorado.


De un modo muy parecido, cada uno de nosotros ha tenido que hacer frente a situaciones

amenazantes que nos han llevado a cubrir nuestra nobleza innata. Al igual que la gente de

Sukotai había olvidado al Buda de oro, también nosotros hemos olvidado nuestra naturaleza esencial.

Miercoles, 28 de Noviembre 2012
La Liebre y la Tortuga. Esopo

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz. Por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga.

-¡Miren la tortuga! ¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa! -decía la liebre riéndose de la tortuga.

Un día, conversando entre ellas, a la tortuga se le ocurrió de pronto hacerle una rara apuesta a la liebre.

-Estoy segura de poder ganarte una carrera -le dijo.

-¿A mí? -preguntó, asombrada, la liebre.

-Pues sí, a ti. Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy divertida, aceptó.

Todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. Se señaló cuál iba a ser el camino y la llegada. Una vez estuvo listo, comenzó la carrera entre grandes aplausos.

Confiada en su ligereza, la liebre dejó partir a la tortuga y se quedó remoloneando. ¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lerda criatura!

Luego, empezó a correr, corría veloz como el viento mientras la tortuga iba despacio, pero, eso sí, sin parar. Enseguida, la liebre se adelantó muchísimo.Se detuvo al lado del camino y se sentó a descansar.

Cuando la tortuga pasó por su lado, la liebre aprovechó para burlarse de ella una vez más. Le dejó ventaja y nuevamente emprendió su veloz marcha.

Varias veces repitió lo mismo, pero, a pesar de sus risas, la tortuga siguió caminando sin detenerse. Confiada en su velocidad, la liebre se tumbó bajo un árbol y ahí se quedó dormida.

Mientras tanto, pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta. Cuando la liebre se despertó, corrió con todas sus fuerzas pero ya era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.

Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás: No hay que burlarse jamás de los demás. También de esto debemos aprender que la pereza y el exceso de confianza pueden hacernos no alcanzar nuestros objetivos.

Martes, 06 de Noviembre 2012
Un Clavo en la Puerta.

 

Un muchacho tenía muy mal caracter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia clavara uno detras de la puerta.El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detras de la puerta.
 
Las semanas que siguieron, a medida que él iba controlando su genio, clavaba cada vez menos clavos detras de la puerta. Descubrió que era mas fácil controlar su genio que clavar un clavo detrás de la puerta.
 
Llegó el día en que pudo controlar su caracter durante dodo el día. Después de contárselo a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su caracter. Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban mas clavos en la puerta.
 
Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta y le dijo " has trabajado duro, hijo mio, pero mira todos esos hoyos en la puerta, nunca será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices como las que ves aquí".
 
"Puedes insultar a una persona y retirar lo dicho, pero del modo que se lo digas le devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una física..".

Anónimo
Jueves, 20 de Septiembre 2012
LA PELEA. Cuento Cherokee.

Un viejo Cherokee estaba hablándole a sus nietos sobre la vida. Les dijo:

-  "Hay una batalla que está teniendo lugar en mi interior... es una pelea terrible entre dos lobos. Un lobo representa al miedo, la ira, la envidia, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo, la superioridad y el ego.  El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el compartir, la serenidad, la humildad, la amabilidad, la benevolencia, la amistad, la generosidad, la verdad, la fe.."

Miró a los niños y les dijo: 

- "Esa misma lucha está teniendo lugar en vuestro interior y en el de cualquier persona viva". 

Los niños se quedaron pensando un momento y uno de los nietos le preguntó al abuelo "¿Y cuál de los dos lobos ganará?":

Y el anciano Cherokke respondió: 

- Ganará el lobo al que más alimentes. 

Viernes, 06 de Julio 2012
Está bien.

El discípulo no entendía a su maestro, porque a menudo declaraba: "Está bien, está bien". ¿Acaso es que nunca tenía adversiddades o contratiempos? Sorprendido, le preguntó al mentor:

- Pero ¿es que tienes tanta fortuna que todo te va bien? ¿Nunca tienes problemas o vicisitudes? No entiendo por qué siempre aseveras "está bien, está bien".

- Si, todo está bien.

- Pero, ¿cómo es posible? - preguntó escéptico el discípulo.

Y el maestro explicó: 

- Porque cuando no puedo solucionar una situación fuera de mi, la resuelvo dentro de mi cambiando la actitud de mi mente. Nadie puede controlar todas las cosas y circunstancias externas, pero sí podemos aprender a controlar nuestra actitud ante ellas. Por eso, querido mío, todo está bienn, todo está bien. 

 

Compilado por Ramiro Calle en Los Mejores cuentos espirituales de oriente y occidente. 

Lunes, 18 de Junio 2012
La Reyerta.

 

Cuatro peregrinos de distintos países estaban llevando a cabo una peregrinación. Vivían de la caridad pública y, con un poco de dinero que les dió una persona piadosa, decidieron comprar algo para comer. 

El persa se apresuró a decir: - Quiero angur.

- Pues yo quiero inab - protestó el árabe.

El turco replicó: 

- Ni hablar, yo quiero Uzum.

El griego vociferó indignado: 

- Lo que yo quiero es stafil.

 

Y entonces todos comenzaron a discutir y a insultarse violentamente, hasta pasó por allí un hombre que entendía diferentes lenguas, pidió el dinero para ir a comprar lo que todos deseaban y regresó al rato con uvas, que era lo que cada uno de ellos había solicitado en su respectivo idioma.


Compilado por Ramiro Calle en Los Mejores Cuentos Espirituales de Oriente y Occidente.

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Jueves, 31 de Mayo 2012
LA SUPREMA INDIFERENCIA

 

LA SUPREMA INDIFERENCIA

En un amplio patio de la casa más elevada del poblado, descansaba una sabia anciana cuyo rostro se decía que inspiraba una extraña mezcla entre misericordia y firmeza. Era conocida por el nombre de RAMALA, y de todos era sabido que sus palabras parecían brotar del manantial de la eterna sabiduría.

Un día de sol, en el que la anciana se hallaba meditando bajo la sombra de una vieja higuera, se presentó ante el umbral de su casa un joven que dijo:

"Sabia amiga ¿Puedo pasar?"

"La puerta está abierta". Respondió RAMALA.

El joven, cruzando el umbral y acercándose hasta la anciana, dijo:

"Me llamo Magén y trabajo como artista. Mis realizaciones son sinceras y plenas de sentimiento, sin embargo, tengo un gran problema: Me atormentan las críticas que se hacen de mi obra y de mi persona. Vivo obsesionado por la perturbación de las descalificaciones y, por más que trato de que no me afecten, terminan por esclavizarme...

"Sigue, explícame todo lo que te pasa". Dijo la anciana mirándole con amor y comprensión.

"Puede decirse que para tomar cualquier decisión", contestó Magén, "necesito la aprobación de los demás. Y sucede que cuando me piden algo que no puedo de inmediato complacer, la tensión que de pronto, inunda mi pecho, me llega a quitar el sueño. En realidad, no sé decir "no" y por temor a que no me quieran no me permito ser yo mismo con todas las consecuencias. Sé que eres sabia y que tu fama de sanadora alcanza los horizontes más alejados. Dicen también que tus remedios son extraños, y sin embargo no me falta confianza para acudir a ti, a fin de conseguir la paz que tanto necesito".

RAMALA, mirando al joven con suave firmeza le dijo:

"Si quieres realmente curarte, deberás dirigirte al cementerio de la ciudad. Una vez allí, procede a insultar y calumniar a los muertos. Deberás pronunciar los peores y más indeseables juicios. Cuando lo hayas realizado, vuelve y relátame lo que te haya sucedido".

Ante esta respuesta, Magén aunque se hallaba un tanto desconcertado por no entender el porqué de tal remedio, se despidió y salió de aquella casa.

A día siguiente, se presentó de nuevo ante RAMALA.

" Y bien, ¿fuiste al cementerio?". Pregunto éste.

"Sí". Contestó MAGÉN en un tono algo decepcionado.

"¿Y qué te contestaron los muertos?" dijo RAMALA.

"Pues en realidad", respondió Magén en tono incrédulo, "no me contestaron nada, estuve tres horas profiriendo toda clase de críticas e insultos, y en realidad, ni se inmutaron".

La anciana sin variar el tono de su voz le dijo a continuación:

"Escúchame atentamente. Vas a volver nuevamente al cementerio, pero en esta ocasión, vas a dirigirte a los muertos profiriendo todos los elogios, adulaciones y halagos que seas capaz de sentir e imaginar".

La firmeza de la mujer eliminó las dudas de la mente del joven que tras despedirse, se retiró de inmediato.

Al día siguiente MAGÉN volvió a presentarse en la casa...

"¿Y bien?" preguntó RAMALA.

"Nada". Contestó MAGÉN en un tono muy abatido y desesperanzado. "Durante tres horas ininterrumpidas, he recorrido las tumbas y he articulado las palabras más hermosos acerca de sus vidas, y también he destacado las cualidades más generosas y benéficas que difícilmente pudieron oír en sus días sobre la tierra, y me pregunto: ¿Qué ha pasado? Pues nada, no ha pasado nada. Allí, ni se inmutaron ni respondieron. Todo continuó igual a pesar de mi entrega y esfuerzo. Así que me pregunto ¿dónde está la eficacia de esa extraña medicina? ¿eso es todo?" interpeló el joven con cierto escepticismo.

"Sí" Contestó RAMALA mirándole a los ojos de forma dulce y contundente. "Eso es todo... porque

así debes ser tú MAGÉN:

INDIFERENTE COMO UN MUERTO
A LOS HALAGOS E INSULTOS DEL MUNDO

Sé tu mismo, imperturbable e inafectado
más allá de los claros y los oscuros del mundo superficial.

Recupera el poder que has dado a los demás
y confía en la perfección del Universo
que se expresa a través de tus errores y aciertos.
 
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